ISO 27001 sin complicaciones: una guía práctica de ISMS para equipos de TI
Liderazgo desde la alta dirección
En cualquier sistema de gestión es fundamental contar con el apoyo y liderazgo de los niveles más altos de la organización, incluso cuando estas personas no participen directamente en las actividades diarias.
En organizaciones pequeñas, el director general puede asumir un rol más operativo, pero en empresas grandes y diversas resulta prácticamente imposible que una sola persona esté profundamente involucrada en todas las actividades. Aun así, la alta dirección no debe aislarse de los procesos y debe demostrar interés y el mismo nivel de compromiso que espera de sus colaboradores.
Los líderes pueden explicar a los equipos los riesgos para la reputación, el desempeño y la continuidad del negocio asociados a una gestión deficiente de la seguridad de la información, y participar activamente en las conversaciones sobre el tema.
El rol del liderazgo al inicio
Al comenzar el proceso, la función de la alta dirección es comprender el tema, idealmente con el apoyo de colaboradores internos y expertos externos, como organismos certificadores. Es importante entender cómo se aplica la norma a la organización, cuáles son sus implicancias y cómo comunicarlo de manera clara.
También es clave comprender cómo se identifican y gestionan actualmente los procesos y riesgos.
En el caso de la seguridad de la información, este entendimiento comienza con el acceso a la norma correspondiente, ISO 27001, junto con las guías y documentos complementarios. Posteriormente, se debe conformar un equipo responsable de impulsar el desarrollo del sistema.
Al formar este equipo, es importante asegurar la representación de distintas áreas y funciones de la organización.
El rol de los equipos de TI y especialistas técnicos
Por su naturaleza, la seguridad de la información requiere una participación significativa y control operativo por parte de los equipos de TI y especialistas técnicos. Estos profesionales están mejor posicionados para identificar áreas de riesgo y proponer medidas de protección y soluciones adecuadas.
En caso de un ciberataque exitoso, serán también responsables de reconstruir los sistemas y restablecer las operaciones normales. Por ello, el equipo técnico debe diseñar sistemas de respaldo que aumenten la seguridad, como copias de seguridad en entornos aislados y offline, resistentes a ransomware y amenazas similares.
Es común que los equipos técnicos consideren a otros colaboradores como el eslabón más débil de la cadena de seguridad de la información, y, en cierta medida, esto puede ser cierto. Sin embargo, los demás colaboradores aportan competencias propias y son igualmente importantes para el éxito del negocio, por lo que pueden requerir orientación adicional para reconocer y gestionar posibles amenazas cibernéticas.
Involucrar a colaboradores de todos los niveles
Aunque los equipos técnicos sean responsables de estructurar el sistema, es fundamental que comprendan las prácticas de trabajo y necesidades de otras áreas de la organización.
Un sistema extremadamente seguro pero que impida a las personas realizar su trabajo termina siendo un obstáculo para el negocio. Asimismo, el sistema debe estructurarse conforme a los lineamientos de la norma ISO; de lo contrario, podría no calificar para la certificación.
Los responsables de calidad suelen buscar que el ISMS se integre con otros sistemas de gestión existentes. La integración de sistemas genera mayor eficiencia organizacional y, en muchos casos, reduce el tiempo y costo de las auditorías, permitiendo evaluar varios sistemas de manera simultánea.
Las áreas que interactúan con clientes y proveedores representan puntos críticos, ya que implican conexiones con redes de otras organizaciones. Si una de las partes no gestiona adecuadamente la seguridad de la información, el riesgo aumenta. Además, estas áreas suelen operar bajo presión por cumplir objetivos, lo que refuerza la necesidad de controles bien definidos.
Asegurar que el sistema sea adecuado para su propósito
Al construir el sistema, es importante considerar desde el inicio cómo será gestionado y mejorado en el tiempo. Esto puede implicar la incorporación de nuevas plataformas tecnológicas, pero en todos los casos es fundamental documentar y definir claramente los procesos relevantes.
Todos los miembros del equipo deben colaborar y pueden beneficiarse de capacitación y del trabajo conjunto con el organismo certificador, asegurando que el sistema sea realmente adecuado para su propósito.
La siguiente etapa, la implementación, suele ser la más desafiante, ya que implica cambios en las prácticas de trabajo. Por esta razón, es esencial realizar revisiones y evaluaciones continuas. Cuando se identifican problemas, todas las partes deben colaborar para definir las mejores soluciones.
Una vez que el sistema ha estado en funcionamiento durante un período razonable y se ha realizado al menos una auditoría interna, se puede considerar la solicitud de la certificación.
Para acompañar el camino hacia el cumplimiento de ISO 27001, acceda a la autoevaluación de DNV y conozca el nivel de preparación de su organización.
La relación de su organización con el organismo certificador suele ser de largo plazo, ya que la certificación debe mantenerse en el tiempo. Para que un sistema de gestión de la seguridad de la información sea eficaz, la mejora continua es fundamental.
DNV acompaña a las organizaciones a lo largo de esta trayectoria mediante un enfoque de colaboración que combina auditorías basadas en riesgos, formación orientada al desarrollo de competencias internas, y herramientas digitales diseñadas para impulsar la eficiencia y la mejora continua.
10-02-2026 19:09:00