BESS en América Latina: una pieza clave para la próxima fase de la transición energética

América Latina avanza hacia uno de los sistemas energéticos más descarbonizados del mundo. Con un 63% de generación renovable y con la previsión de alcanzar casi el 99% de electricidad libre de carbono para 2060, según el Energy Transition Outlook 2025. Este progreso, sin embargo, introduce nuevos desafíos operativos, como variabilidad, congestión, curtailment y la necesidad de mayor flexibilidad en las redes.

Un contexto regional que acelera la demanda de almacenamiento

En este contexto, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) emergen como un habilitador clave de la próxima etapa de crecimiento renovable.

La región combina condiciones favorables:

  • Alta penetración renovable: hoy más del 60% de la generación eléctrica proviene de fuentes renovables, superando el promedio global.
  • Recursos minerales estratégicos: América Latina concentra el 60% de las reservas mundiales de litio y el 40% del cobre, dos insumos críticos para baterías, fortaleciendo su papel en la cadena global del almacenamiento.
  • Crecientes riesgos climáticos: sequías, tormentas e inundaciones ya impactan industrias como la minería y la hidroelectricidad; en algunos países de Centroamérica, las interrupciones cuestan hasta 2% del PIB anual.
  • Transición acelerada en generación: Chile superó 40% de generación solar+eólica en diciembre de 2024; en 2025, la participación anual fue de 38%.

La combinación de estos factores hace que el almacenamiento sea una infraestructura clave para el sistema eléctrico.

Panorama regulatorio: avances y brechas

La región atraviesa un proceso de maduración normativa con distintos ritmos:

  • Chile es un referente en planificación energética de largo plazo, con metas indicativas de almacenamiento que alcanzan 2 GW al 2030 y 6 GW al 2050. Si bien no se trata de un mandato obligatorio, el uso de sistemas BESS se ha consolidado como una práctica deseable y hoy forma parte del diseño de la mayoría de los proyectos solares a gran escala, con cerca de 1,5 GW de potencia instalada a finales de 2025. Además, la presencia de más de seis horas diarias con precios cero de la energía durante los periodos de alta generación solar ha convertido al almacenamiento en una solución clave para evitar el deterioro, e incluso el colapso económico, de los activos fotovoltaicos.

  • México exige que los proyectos renovables incorporen al menos un 30% de capacidad asociada de almacenamiento.

  • Brasil avanza gradualmente hacia la construcción de un marco regulatorio específico para el almacenamiento de energía. La expectativa del sector es que la primera subasta que incluya sistemas BESS se realice en 2026; sin embargo, la ausencia de definiciones regulatorias consolidadas y la complejidad de coordinación institucional sugieren que este cronograma podría flexibilizarse o experimentar retrasos. En este contexto, las iniciativas continúan lideradas por consumidores industriales y comerciales.

  • Colombia impulsa configuraciones híbridas solar + BESS dentro de su esquema de cargo por confiabilidad.

  • Perú desde el 2028 exigirá que todas las centrales de generación deben aportar inercia sintética al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, abriendo oportunidades para las BESS.

  • Argentina avanza en almacenamiento mediante licitaciones consecutivas: tras ALMA (~713 MW en AMBA), en 2026 lanzó AlmaSADI por ~700 MW adicionales con contratos de CAMMESA.

Este panorama regulatorio diverso crea oportunidades, pero también introduce incertidumbre técnica, jurídica y financiera, especialmente en redes con altos niveles de congestión.

Por qué el almacenamiento es imprescindible para el futuro de la red

El crecimiento acelerado de solar y eólica, que representarán más del 70% de toda la generación eléctrica latinoamericana para 2050, exige mayor flexibilidad operativa. Los BESS aportan:

  • Estabilidad del sistema eléctrico: regulación de frecuencia, control de voltaje, inercia sintética.
  • Descongestión de redes: los BESS permiten postergar inversiones en ampliación de infraestructura y mejor utilización de infraestructura existente.
  • Reducción de curtailment: permitiendo desplazar excedentes de producción solar a horas de mayor demanda.
  • Gestión de riesgos climáticos: mayor resiliencia ante sequías prolongadas que afectan a la hidroelectricidad.
  • Optimización económica: arbitraje energético, servicios complementarios y soporte en mercados de capacidad (en el caso de Chile participa en arbitraje y pagos por capacidad).

Como resume Tchiarles Coutinho, Market Area Manager South America - Energy Systems, en DNV: “La próxima década será decisiva para América Latina. El almacenamiento ya no es una opción tecnológica: es el elemento que permitirá que las redes sigan integrando renovables sin comprometer estabilidad, resiliencia ni eficiencia económica.”

Cómo la industria puede navegar este momento de cambio

La adopción de BESS implica decisiones técnicas y económicas complejas, que abarcan selección de tecnología, seguridad, integración a red, modelos financieros y requisitos regulatorios.

En este contexto, el avance del almacenamiento en América Latina exige una comprensión sólida de tecnologías, desempeño y riesgos. La experiencia global de DNV en almacenamiento permite identificar configuraciones que optimizan el valor de cada proyecto. Nuestros equipos apoyan a fabricantes, utilities, desarrolladores, comunidades y autoridades en áreas como:

  • Estudios de factibilidad técnico-económica.
  • Asesoría técnica para la selección de tecnología, de proveedores y verificación de garantías.
  • Dimensionamiento, optimización, evaluación de degradación de baterías y due diligence para sistemas standalone y proyectos híbridos.
  • Análisis de seguridad del proyecto y del sitio, riesgo de incendios y explosión, y cumplimiento normativo.  
  • Ingeniería de la propiedad (OE) incluyendo trabajos de revisión de los diseños de detalle, supervisión de la construcción, pruebas y puesta en marcha entre otras actividades.

Como destaca Mario Acevedo, Country and Market Manager Southern Cone – Energy System, en DNV: “La integración efectiva de BESS requiere mucho más que tecnología: exige comprensión del sistema eléctrico, criterios de seguridad y modelos robustos de desempeño. En América Latina, estos elementos serán decisivos para sostener el crecimiento renovable y asegurar redes resilientes.”

La combinación de experiencia global y presencia local posiciona a DNV como un aliado confiable para acompañar esta nueva etapa del sistema energético latinoamericano.

Energy Transition Outlook 2025